La
primera década del siglo XXI se ha definido como la “década del cerebro” debido
a los avances del conocimiento y en la forma en que entendemos la relación
entre el cerebro y la conducta. De esta manera las neurociencias han ampliado
conocimientos al respecto de cómo el cerebro aprende surgiendo así dos
disciplinas: la neuroeducación y la neurodidáctica. La neuroeducación hace referencia al conocimiento del cerebro
relacionado con el ámbito educativo y la neurodidáctica a su aplicación en el
aula (García y Garrido, 2018).
Según Mora (2013) “neuroeducación es tomar
ventaja de los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la
psicóloga, la sociología y la medicina en un intento de mejorar y potenciar
tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes como enseñar
mejor en los profesores” (p. 14)
La neurodidáctica se encarga de estudiar la
optimización del proceso de enseñanza-aprendizaje y de su aplicación en el aula
para que se favorezca el aprendizaje de los alumnos. De esta manera, conocer
mejor el funcionamiento del cerebro y relacionarlo con las bases del
aprendizaje nos permitirá seleccionar de forma adecuada los planteamientos
metodológicos y, consecuentemente, la mejora de los procesos de aprendizaje
(Falconi et al., 2017), La neurodidáctica, a través de las contribuciones
neurocientíficas más significativas y aplicadas a la educación, pretende
encontrar la manera más eficaz de enseñar, aportando explicaciones sobre el
funcionamiento del cerebro, sobre sus necesidades y su potencial (Fernández,
2017).
¿Cómo podemos aplicarlo en nuestras aulas?
Falconi et al. (2017) proponen
una serie de principios y de fórmulas de las que se sirve la neurodidáctica
para potenciar el aprendizaje de nuestros alumnos. La primera premisa a tener en
cuenta es que el educando es el actor principal, manteniendo un papel activo.
Se debe atender a los intereses y necesidades de cada uno de los alumnos,
a sus emociones y a sus capacidades de exploración, razonamiento y comprensión.
Estos autores proponen un aprendizaje colaborativo, el uso de las TICS, la
flexibilidad de los métodos e invertir el modo tradicional de la clase.
Según Fernández (2017) la neurodidáctica comprende dos componentes
esenciales: el cognitivo y el emocional. En cuanto al componente
cognitivo destaca la importancia de la plasticidad neural: cómo el cerebro
cambia a medida que aprendemos. Mientras que en el plano emocional considera
diferentes elementos que van a intervenir en el proceso de enseñanza,
destacando el estado de ánimo del alumno y del profesor, la relación existente
entre ellos, la motivación, la creación de un clima emocional agradable, así
como comprender y gestionar los sentimientos o el interés del estudiante por la
materia.
El actual sistema educativo
tradicionalmente se ha centrado en un papel activo del profesor que habla y
pasivo del alumno que simplemente escucha. La neurodidáctica hace partícipes a
los alumnos, les anima a que hagan, experimenten, toquen, jueguen y que se
involucren en su propio aprendizaje. En definitiva, se trata de adaptar la
enseñanza al funcionamiento del cerebro y no el cerebro el que tenga que
adaptarse al proceso de enseñanza.
Necesitamos una educación basada
en la evidencia empírica y no basarnos en la intuición o en el buen hacer. En
este sentido, la neuroeducación contribuye a disminuir la brecha entre las
investigaciones neurocientíficas y la práctica pedagógica (Falconi et al. 2017).
Referencias
Falconi, A., Alajo, A., Cueva,
M., Mendoza, R. Ramírez, S. y Palma, E. (2017). Las neurociencias. Una visión
de su aplicación en la educación. Revista Órbita Pedagógica 4(1), 61-74
Fernández, A. (2017).
Neurodidáctica e inclusión educativa. Publicaciones Didácticas 80, 262-266.
García, B. y Garrido, R. (2018)
Guía básica sobre neuroeducación y neurodidáctica aplicada a educación
infantil. “conocer cómo aprende el cerebro. Aspectos básicos relevantes en el
aprendizaje”. En García Lázaro, D; Martín Nieto, R & Garrido Abia, R.
(Eds.) (2018). III Congreso
Internacional de Educación Motiva, Crea y Aprende. Libro de resúmenes (pp.
11-12). Observatorio Educación Universidad Rey Juan Carlos, Madrid.
Mora, F. (2013). Neuroeducación: sólo se puede aprender aquello que
se ama. Alianza Editorial.