¿Crees que la cocina tiene que ver con la educación? Habrá quién en primer lugar piense que no, pero seguro que si nos ponemos un poco a profundizar en el tema, llegáis a las mismas conclusiones que nosotros.
¡La cocina puede tener un montón de usos posibles! ¿Qué os parece la cocina como espacio educativo, de diversión y aprendizaje? Acercando la cocina a los niños/as podemos obtener muchos valores, aptitudes y cualidades positivas. Por eso, a continuación os mostramos algunas de ellas.
• HIGIENE EN LA COCINA: la cocina forma parte de nuestro día a día, por ello enseñar a los niños y niñas cómo actuar en ella resulta muy positivo para desarrollar su seguridad y conocimiento acerca de las “normas” de higiene que debemos tener en cuenta en este espacio. La higiene está claramente relacionada con las bacterias a pesar de que no las veamos, están ahí. Por eso a través de la cocina podemos trabajar pautas de higiene fundamentales como lavarse las manos antes de manipular alimentos, recogernos el pelo o ponernos un gorro para cocinar, taparnos alguna herida, etc.
• TRABAJO EN EQUIPO: el trabajo en equipo en todos los ámbitos nos aporta beneficios en cuanto a lograr los objetivos de manera óptima. Pero si nos centramos en el ámbito de la cocina, aún encontramos más contribuciones como la complementariedad (puede que lo que no domine uno mismo, lo controle el compañero y pueda encargarse él de esa tarea). Además la cocina nos ayuda a fomentar la comunicación, será preciso que interactuamos con los compañeros para coordinarnos en las tareas correspondientes. Finalmente, los conceptos de confianza y compromiso también están ligados al trabajo en equipo y a la cocina, será preciso que todos los miembros del equipo estemos igualmente comprometidos y que confiemos en las capacidades del resto de compañeros, sin estar tan pendientes de nuestro ego personal. Al final lo que importa es que consigamos el objetivo de manera conjunta y colaborativa.
• ORDEN Y PAUTAS: tenemos que tener en cuenta también en la cocina el orden, tanto en los alimentos como en los utensilios de cocina que vamos a necesitar. Si todo lo tenemos mezclado, sin organizar y desordenador, es mucho más difícil que vayamos a encontrar lo que necesitamos en el momento preciso de cocinar. Además, todas las recetas siguen unas pautas, y eso los cocineros lo saben, por ello debemos tener claros los pasos que debemos seguir para conseguir que la receta quede riquísima. Y no se nos tiene que olvidar… Que después de cocinar toca volver a ordenar, recoger y limpiar, todo lo que hemos usado y manchado, para que todo quede requetelimpio.
• CREATIVIDAD: la cocina puede ser una técnica muy útil para desarrollar la imaginación y potenciar al máximo la creatividad de los niños y niñas. La cocina creativa es un campo extenso y con conceptos muy variados. Pero lo mejor de la cocina creativa sin lugar a dudas es el proceso, los diferentes pasos que van a seguir y en los que imaginan como quedará su creación, mezclando diferentes formar, sabores, texturas… ¿A quién no le ha pasado, que de lo que había imaginado, sale algo todavía más original?
• EXPERIMENTACIÓN DE SENTIDOS: el cocinar, nos permite desarrollar nuestros sentidos; gusto, olfato, tacto, vista y oído. Aunque en un principio, consideremos que en la cocina solo podemos conocer diferentes texturas a través del tacto, diferentes olores a través del olfato, diferentes sabores a través del gusto y diferentes mezclas de colores a través de la vista, el oído también lo ponemos en marcha con los alimentos, por ejemplo cuando cascamos una nuez o picamos ajo en el mortero…
• DESARROLLO DE LA PSICOMOTRICIDAD FINA: la psicomotricidad fina está directamente relacionada con las manos, con la manipulación, precisión y coordinación. Cocinar, puede ser una muy buena excusa para fomentar la motricidad e ir adquiriendo habilidad y coordinación óculo- manual. La plastilina, la pintura, la punción, son algunas de las técnicas útiles que se usan para desarrollar la coordinación en la motricidad fina, añadamos también la cocina.
• DESCUBRIMIENTO DE LA COCINA: la cocina, puede ser un espacio muy divertido si lo usamos con responsabilidad y precaución. A todos los peques les gusta mancharse las manos y participar de alguna manera en las tareas. Que nos decís de esos días lluviosos, en los que salir a la calle resulta una tarea peliaguda… Cocinar puede ser una alternativa muy divertida y que nos aporta muchos aprendizajes a través de la experimentación.
• APRENDER A COMER DE TODO: es fundamental que los niños conozcan no solo la teoría de la pirámide alimenticia y lo importante que es comer bien, si no también que lo pongan en práctica. Todo cocinero que se precie, debe ir probando sus creaciones y también tiene que estar predispuesto a probar cosas nuevas y variadas.
• RESPONSABILIDAD: por último, pero no por ello menos importante, y recogiendo todo lo mencionado ya anteriormente, debemos ser responsables en la cocina. La responsabilidad es una cualidad que se adquiere con el tiempo y con la madurez, pero si podemos ponerla en marcha en edades tempranas a través de la cocina ¡Por qué no hacerlo?
¡Tenerlas en cuenta! Y si se os ocurren más, que seguro que sí, no dudéis en comentarnos. Estaremos encantados de compartir este espacio con todos vosotros/as.